
Se viene un nuevo fármaco para tratar la obesidad: cómo funciona la tirzepatida
Por Dra. Mónica Katz / CLARIN / Actúa sobre dos receptores hormonales clave para reducir el apetito y favorecer la pérdida de grasa.
La obesidad es una enfermedad compleja caracterizada por la acumulación excesiva y disfuncional del tejido adiposo. Ya está científicamente probado que los cambios en el estilo de vida generan una pérdida de peso de alrededor del 5%.
El punto es que esa cantidad no alcanza para tratar la obesidad porque el exceso de adiposidad produce inflamación que se generaliza a todo el organismo y sobre todo a órganos muy importantes como cerebro, corazón, páncreas, hígado o riñón.
A raíz de eso, y tal como hablamos en columnas anteriores, no existe la obesidad "sana": una persona con exceso de grasa, tarde o temprano, va a desarrollar enfermedades asociadas, aunque al principio no se detecten alteraciones visibles o mensurables.
De ahí surge entonces la necesidad de redefinir el estándar del cuidado de las personas que viven con obesidad.
Balance energético y señalización hormonal
La pérdida de peso requiere un balance energético negativo. ¿Qué significa? Que se requiere una ingesta/absorción de energía menor que el gasto energético. ¿Y cómo se logra? Mediante intervenciones en el estilo de vida, sin dudas, pero también se puede aumentar con fármacos y/o cirugía.
Sabemos, además, que mantener la pérdida de peso sigue siendo un desafío importante cuando se trata la obesidad. Pero en este sentido, hay muy buenas novedades que se suman a la revolución a la que estamos asistiendo en los últimos años en el abordaje farmacológico de la obesidad.
Cuando comemos, los nutrientes que llegan al tubo digestivo producen señales hormonales que desde el intestino regulan el hambre, la saciedad y el gasto energético. Esas señales actúan en todos los lugares en donde existen receptores para ellas. Por ejemplo, cerebro, páncreas, intestino y corazón, entre otros. Para decirlo en forma sencilla: es como si les avisaran que ya estamos llenos. Y allí generan sus efectos beneficiosos para la salud.
Lo que se viene: tirzepatida
En los próximos días, tendremos disponible en Argentina un nuevo fármaco para el tratamiento de la obesidad, la tirzepatida, que actúa precisamente sobre dos receptores: el de GLP1 (al igual que la famosa semaglutida) y el de GIP, es decir que lo hace de manera dual (sobre dos receptores). Qué son GLP-1 y GIP, te preguntarás: son hormonas que el organismo libera en respuesta al consumo de nutrientes.
Por esa razón, genera un efecto sinérgico: mientras GLP-1 disminuye el apetito, mejora la saciedad favoreciendo un vaciamiento gástrico más lento, el GIP actúa directamente sobre el tejido adiposo y genera pérdida de peso predominantemente a expensas de masa grasa, a la que usa como "combustible". Es por ello que baja la inflamación crónica asociada al exceso de adiposidad.
Tal como ocurrió con la semaglutida, la tirzepatida fue aprobada primero para su uso en pacientes con diabetes y luego para obesidad.
En el ensayo clínico SURMOUNT-1 de fase 3 en personas con obesidad, los participantes recibieron tirzepatida o placebo (una sustancia inerte a nivel farmacológico) como complemento a una intervención en el estilo de vida, que incluyó asesoramiento sobre alimentación y al menos 150 minutos de actividad física a la semana, entre otros cambios comportamentales.
Quienes recibieron el tratamiento con tirzepatida, ya sea 5, 10 o 15 mg, inyectable una vez a la semana lograron una pérdida de peso de 15%, 19,5% y 20,9%, respectivamente, en comparación con los integrantes del grupo placebo.
Se han observado descensos de hasta 25% del peso, porcentajes que hasta hace poco podíamos obtener solo a través de la cirugía bariátrica. ¡Y sostenido en el tiempo! Una muestra más de que estamos asistiendo a una revolución en el abordaje de la obesidad, con resultados clínicos importantes.
Pero además, como explicamos, al tener receptores de GLP1 y de GIP, en diferentes órganos, sus acciones se observan en todos ellos. Y por eso el descenso de peso se acompaña de mejorías en las múltiples enfermedades asociadas.
La próxima llegada de tirzepatida representa una oportunidad para seguir transformando el tratamiento de la obesidad. ¿De qué manera? Si diagnosticamos y tratamos antes la enfermedad con medicamentos eficaces como estos, reducimos el tiempo de exposición a la inflamación típica de esta patología y mejoramos la calidad de vida a largo plazo.
Este fármaco, junto con otros agonistas del receptor GLP-1, ha demostrado ser realmente prometedor no solo para la pérdida de peso, sino también para ayudar a las personas a gestionar su salud de manera más inteligente y eficaz. Eso sí: siempre la prescripción debe hacerla un médico, ya que requiere receta, y debe acompañarse de cambios de estilo de vida.