
Cómo analizar las imágenes: fake news, mensaje político, fotos de actualidad y sus lecturas
Por Euge Murillo / De Milei y el feminismo a la interna peronista, bajo la lupa de Cora Gamarnik
Investigadora del Conicet, licenciada en Comunicación y doctora en Ciencias Sociales, Gamarnik mira con lupa aquello que puede pasar a la velocidad del scroll para el ojo no entrenado. Su trabajo indaga en las fake news, los indicios gestuales de la imagen detenida y la pasión por mirar el "instante decisivo" y volverlo político.
“En el maremágnum de imágenes en el que vivimos hay que frenar” dice Cora Gamarnik desde su casa en el conurbano. Allí construyó un estudio donde trabaja su pasión: las imágenes. Es investigadora y doctora en Ciencias Sociales y las estudia desde los 90´ cuando la idea de que una persona se levante y se acueste scrolleando imágenes en su celular aún era algo de ciencia ficción. Sin embargo el trabajo de reporteres gráficos que trabajan en la urgencia y que históricamente cuentan algo mas que el acontecimiento y que van al clima de la época y las relaciones sociales es lo que Gamarnik investiga y devela.
El año pasado la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) inauguró la muestra fotográfica "Pueblo en movimiento" curada por ella en donde se celebra los 40 años de democracia a través de imágenes de movilizaciones populares en distintos puntos del país.
Desde Javier Milei hasta las imágenes actuales del peronismo, pasando por la protesta social y la represión policial, Gamarnik va como una espigadora de imágenes a indagar no solo en el acontecimiento sino al detalle de la construcción y el análisis. Su propuesta es parar y mirar, darle un tiempo a la contemplación sin pretender abarcar ese avasallamiento característico de las redes sociales: “Pararse y decir profundizo acá, a mí lo que me gusta es agarrar una imagen y desmenuzarla, eso me encanta. Analizar en profundidad y si después eso que veo lo puedo contar a otros y a otras, mucho mejor”.
Gamarnik se esmera en que su actividad en redes sociales esté basada en este esquema: elegir una imagen e ir a fondo con un análisis que es sin duda coyuntural. “Yo entiendo que tiene que ver con lo que está pasando, pero ¿qué es lo que está pasando? Por un lado hay algo que me punza, que me interesa, que me está doliendo o que me alegra. Y entonces pienso en qué intervención política-académica conviene hacer en ese momento. En función de eso hago una edición de las fotos, y lo más importante es justamente darle un tiempo a esa observación”.

La fake news sin costo
Durante una represión a les jubilades el mes pasado, circuló la imagen de un policía gaseando a una nena y a su madre. Inmediatamente Patricia Bullrich negó en televisión que ese hecho hubiese sucedido...
--Es patológico porque me estás diciendo no sucedió algo que yo estoy viendo exactamente que sí sucedió. Y no es cualquier voz, es la voz de la Ministra de Seguridad de la Nación, su viceministra y el Jefe de la Policía. Todos saliendo a decir eso no sucedió. Entonces no es un problema acerca de la verdad, si no que es un problema de intervención política sobre el acontecimiento en forma inmediata.
¿Qué pasa cuando las imágenes son utilizadas para mentir?
--Hay una gran variedad de opciones para mentir con las imágenes: manipulación, edición, recortes, falsificaciones o puestas en otro contexto. Y eso se está haciendo de modo sistemático. La falsificación existe desde hace mucho, eso no es nuevo. Lo que sí creo es que hay un salto cualitativo y cuantitativo de una gravedad extrema. Estamos cada vez más indefensos para darnos cuenta qué es verdad y qué es mentira, aún quienes trabajamos en esos temas.
Y además tampoco importa porque cuando se comprueba la falsificación el impacto ya sucedió, el objetivo está logrado.
--Exacto, es lo que provoca y el sentido que crea. Después si eso se comprueba como mentira ya no importa, se puede caer a los dos minutos de haber sido publicada pero la cancha ya está embarrada.

Hay una irrupción muy potente de las imágenes producidas por la inteligencia artificial ¿Qué lugar crees que ocupan en este “parar para ver”?
--Son imágenes feas, mucho más artificiales que inteligentes. Veremos en qué deriva eso y en qué se transforma. Estamos muy en el inicio de toda esa nueva tecnología. Me parece que además la inteligencia artificial nos va a ayudar a identificar las imágenes hechas por inteligencia artificial, eso es una ventaja. Vamos a aprender a manejarnos con eso.
¿Qué relación encontrás entre las imágenes utilizadas para fake news y las creadas con inteligencia artificial?
--Las fake news construidas desde las máximas instancias de poder no son con inteligencia artificial, lo que están haciendo con la inteligencia artificial es otra cosa. Pero las fake news están construidas con imágenes verdaderas que falsifican. Para el cierre de campaña en Córdoba, Milei decidió postear la foto de la Marcha del Orgullo que fue la más masiva en años, 200 mil personas. Después se develó que era una fake news pero ya no importaba.
Tampoco hay un costo político
--No hay costos por mentir, por robar, por falsificar o por apropiarse de las imágenes. Lo siguen haciendo impunemente.
Si hay rechazo a ciertas imágenes, por ejemplo la niña gaseada.
--Hay imágenes que ampliaron la base social del rechazo y esa fue una de ellas. Pero creo que hay un núcleo duro al que no le importa nada y niegan la evidencia, entonces contra eso es muy difícil pelear. Hablamos del sesgo de confirmación, creemos lo que queremos creer, no vemos o no aceptamos lo que nos hace un ruido o es disonante con nuestras propias creencias, porque lo que es disonante te causa dolor. Te causa un quiebre. Te causa tener que adaptarte a otras ideas, en definitiva te causa tener que arrepentirte.
¿La forma que tiene Milei de manejar sus imágenes está funcionando?
--Me parece que no está teniendo muchos aciertos en términos de imagen, es muy ecléctico lo que hace con ellas. Es un error garrafal el de ni bien asumir la presidencia usar el photoshop de manera exagerada.

¿Cómo ves a Villaruel?
--En su imagen hay algo que aparece que no tiene nada que ver con lo que hace Milei. Ella está aprendiendo, porque pertenecía a un sector absolutamente marginal de la vida política argentina, un núcleo que prácticamente no tenía llegada y de repente se convierte en vicepresidenta en un tiempo supersónico. Ella apunta a varios ejes, uno es su impronta nacionalista: viajar al interior, usar sombreros y toda esa cuestión gauchesca. Plantea cierta elegancia, en contraposición a Milei, porque ella es seria, muy amable, muy recatada, no hay exabruptos, no hay altibajos, es muy prolija en su imagen, es una especie de contrapeso. Por otro lado, aparece junto al presidente en momentos muy específicos, por ejemplo en el desfile del 9 de julio los dos montados a un tanque. Eso estuvo muy bien planificado y armado. Ella tenía ese tapado rojo que contrastaba con el tanque verde. Su figura se lució mucho, sumado a una sonrisa casi permanente, era una imagen que los y las fotoperiodistas iba a ir a buscar. Llegó de hecho a la primera plana de Wall Street Journal.
De donde viene la costumbre
La historia empieza con una curiosidad por la astronomía, lo más parecido que había en la UBA era astrofísica y Cora se anotó. Corrían los 80´ y decidió migrar a la carrera de Comunicación, recién inaugurada. Allí encontró la guarida perfecta para desplegar su pasión por las imágenes. En la Facultad de Ciencias Sociales comenzó a dar clase en una materia que se llamaba Historia de los Medios. Quería contar sobre la historia de la fotografía en Argentina, sobre todo vinculada al fotoperiodismo y se dio cuenta de que no había casi nada: “Entonces si no está, lo voy a hacer yo”. Dice que no era consciente en lo que se metía, pero con una beca de doctorado a cuestas se dedicó exclusivamente a estudiar el tema durante diez años.
¿Cómo empezó esa indagación por la historia de la fotografía en Argentina?
--Me parecía muy importante lo que pasaba con la fotografía antes de la televisión en Argentina. La gente que no tenía televisión se enteraba de las cosas por lo que sucedía en las revistas ilustradas. En la revista 7 Días Ilustrados había un staff de lujo con los mejores fotoreporteros del país, pero además eran enviados un mes y medio a Europa para sacar una nota de cuatro páginas. Se le daba un lugar importante. Las imágenes ayudan a construir la historia y como la historia se hace también con imágenes, entonces yo veía cosas que pasaban con las imágenes y que eso no se estaba estudiando. Era como una cosa más complementaria, dentro del periodismo directamente no había estudios sobre fotoperiodismo, las fotos eran una ilustración que se pasaba por alto.
Nuevas canciones, nuevas imágenes
Cora Gamarnik vive en el conurbano, en un terreno que compró en los ‘90 y en el que ahora ensaya jardines para mariposas: “Acá tengo plantadas flores para que vengan las mariposas” dice. Coincide con una parte muy importante de la charla en la que se pregunta ¿Cuáles son las imágenes que tenemos para proponer desde la militancia? y dice: “Cuando hay mucha represión lo que desaparece es la poesía, la belleza, la metáfora. Nos estamos quedando sin eso. Yo me vuelvo a mi casa y me lleno de esa belleza de ver las flores, las mariposas, escuchar los pájaros”.
¿Cuál crees que es la visualidad de esta época?
--Es el peso de las urgencias, nos cuesta compartir otro tipo de imágenes que no hagan referencia a la crueldad de la represión, por ejemplo.
¿Qué imágenes hay para proponer?
--En los últimos años el movimiento feminista fue también una irrupción visual, imponer el verde como color de vida frente a lo que se estaba discutiendo de ponernos del lado de la muerte. El algoritmo de Google incluso cambió, porque vos ponías “aborto” y te aparecían unas imágenes siniestras, asquerosas y repugnantes. Eso había cambiado, ahora aparecía el verde con las calles colmadas y alegres. También hubo un contrapeso con el color celeste y la imagen del feto gigante, la estrategia fue generar algo impactante para hacer colapsar lo otro. No pudieron, ahora lo que estamos viendo me parece que es lo que le está pasando en general con los feminismos, la reflexión interna, el meterse para adentro y preguntarnos ¿qué pasó? ¿cómo seguimos? Es normal que no haya imágenes y además hay una correspondencia entre la imágenes y la vida social y política de un país.
Ahora hay muchísimas imágenes de represión de policías en las calles, de gente gaseada y eso, en un momento, también te anestesia.
--Es una naturalización de la crueldad, después de ver tres o cuatro fotos de tal cosa ya no me parece tan tremendo y además se pierde la sorpresa que es fundamental para la fotografía de prensa. Me parece que ante eso hay que hacer un ejercicio, frenar, aún en la vorágine de acontecimientos, me parece que parte de nuestra tarea es eso es frenar y decir: mirá lo que está pasando.

¿Qué estás observando respecto al peronismo?
--Yo vi por ejemplo en el encuentro entre Axel y Cristina un diálogo no tan dialogado, un diálogo de imágenes. Observé las fotos que publicó cada uno en sus redes sociales y se dicen cosas a través de las imágenes.
¿Cristina trabaja mucho la imagen?
--Sí, te diría que hay algo que hace Cristina sistemáticamente, yo lo vi mucho y regularmente y es que no importa en qué situación se dé su imagen ella debe ser el centro y las fotos tienen que dar cuenta que la protagonista es ella.
¿Hay una cuestión con el personalismo que es parte del problema?
--Es algo que se cuestionó y parte también de lo que nos llevó a estar como estamos. Para mí no está haciendo una buena lectura política del contexto. ¿Qué te está pidiendo el contexto? ¿Te está pidiendo que vuelvas a ser el centro absoluto de la atención? Eso no implica que no esté muy bien que sea la presidenta del PJ, que tenga un lugar gravitante en la vida política argentina, que no sea absolutamente injusto todo lo que le hicieron en la justicia, todo lo que le hacen como mujer incluso y cómo la persiguen. Sin duda es una de las figuras más brillantes que dio la política argentina en los últimos tiempos.
¿Cómo ver ahora las imágenes de las tomas en la Facultad?
--Yo veo muchas imágenes por abajo, hay cosas que se están organizando a una gran velocidad, estamos viviendo asambleas como no vivíamos hace años. Se están pensando cosas en conjunto y sobre todo algo fundamental: la facultad está saliendo a la calle, no solo en forma de manifestación sino también con las clases públicas. Yo soy investigadora del Conicet y siento que tenemos que explicarle a la sociedad lo que investigamos y que lo que investigamos tiene que ver con esta sociedad en la que vivimos. Está bueno salir y dar explicaciones, si a mi me paga el sueldo el pueblo argentino le tengo que explicar al pueblo argentino de qué trabajo, qué hago, qué resultados tengo y por qué está bueno.
La imagen en contraposición a la abstracción
--La defensa de lo público no es una abstracción, no es un eslogan y ahí se dan discusiones que hacía mucho que no se daban. No solo es una cuestión de nuevas canciones sino también de nuevas imágenes.
Fuente: LAS 12